domingo, 22 de mayo de 2011

Estas son nuestras armas

(fotografía realizada por César Rodríguez)

Levantando las manos, escribe la historia el ciudadano, el de a pie, el que coge el transporte público para ir a trabajar desde la periferia, desde el barrio donde se crió. También muestra su rostro el que decidió que querría para sus hijos una vida mejor que la que le tocó vivir, lejos de "lo de siempre"...

El camino se ha ido estrechando, y lo ha hecho tan despacio y tan poco a poco, que el dolor casi no se notaba mientras nos privaban de nuestros derechos. Aún así, cuando salimos a la calle a protestar no podemos evitar esa pizca de sentimiento contrariado que nos han impuesto, esa forma de sentirnos culpables porque en otros lugares no tienen ni la mitad de las cosas de las que nosotros podemos hoy gozar.

Pero los derechos son los Derechos, aquí y en todos lados, porque son universales aunque cada vez sean menos humanos, y si hoy se lucha en la calle, es probable que se encienda una pequeña mecha que contagie el sentimiento a otros lugares, desiertos y selvas, aldeas y ciudades...

Con la no violencia, se librará la humanidad de la violencia, porque, como alguien dijo, los violentos emplean la fuerza por miedo a los ideales de los demás.

Pero no nos engañemos, algo no marcha bien si nos quejamos de las asambleas o manifestaciones porque nos retrasa en nuestro recorrido, si miramos mal a un compañero que se sumó a la huelga general o si pensamos que únicamente nos "mojaremos" cuando la historia nos salpique directamente...

El sistema establecido no es algo casual, porque de una forma meticulosa nos llevan por un camino determinado haciéndonos creer que lo elegimos nosotros mismos presumiendo de una libertad de elección más que evidente...y por si acaso alguien se da cuenta, nos preparan un pésimo pan y circo con el que entretenernos...y no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que la jugada es brillante...

Han conseguido que la dignidad, la ética y la moral sean rasgos pasados de moda, y mientras tanto, nuestros abuelos se retuercen porque no somos quienes ellos esperaron, y nuestros hijos nos darán la espalda porque no supimos luchar para defender su bienestar....


"Primero vinieron a por los comunistas,

Y yo no hablé porque no era comunista.

Después vinieron a por los judíos,

Y yo no hablé porque no era judío.

Después vinieron a por los católicos,

Y yo no hablé porque era protestante.

Después vinieron a por mí,

Y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí."

(Palabras del Reverendo Martin Niemöller en 1945 a propósito de los Nazis.)

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